lunes, noviembre 08, 2010

Hallan cuatro fardos funerarios de niños incas en Pachacámac

Cuatro fardos funerarios de niños en perfecto estado de conservación, restos óseos de un adulto, perros momificados y diversas ofrendas, que corresponden al imperio inca y que datarían de los primeros años del siglo XV, fueron descubiertos por los arqueólogos del Santuario Histórico de Pachacámac.

El hallazgo los sorprendió cuando realizaban trabajos para poner en valor un tramo del circuito peatonal de peregrinaje que antiguamente conducía al área ceremonial del recinto.

“Estos contextos funerarios están ubicados al pie de la segunda muralla, una construcción de carácter simbólico porque es la zona que delimita el área monumental del templo, la zona más sagrada de Pachacámac”, contó Jesús Holguín, arqueólogo del Museo de Sitio de Pachacámac.

De acuerdo con los primeros análisis, los fardos hallados al pie de la segunda muralla son de tres infantes: un recién nacido, un niño de 1 año y otro de 2 o 3 años como máximo. Un cuarto fardo, también de un recién nacido, fue hallado en una zona más alejada.

“La forma en que fueron encontrados nos hace pensar que posiblemente tuvieron un valor especial para la sociedad, pero otra de las posibilidades es que hayan sido sacrificados”, dijo Holguín.

Una vez realizados los exámenes de ADN se sabrá realmente si murieron a causa de alguna enfermedad o si fueron entregados a manera de ofrenda. Junto a estos cuerpos, se hallaron algunos restos óseos de un adulto, vasijas y un retazo de tocapu o bordado decorativo.

En la zona de acceso a la pirámide 7 de Pachacámac, otro equipo de trabajo liderado por la arqueóloga Isabel Cornejo halló seis perros, tres de ellos momificados y el fardo funerario restante.

Este es el segundo hallazgo en nuestro país de entierro de perros. En la zona de El Algarrobal, Ilo (Moquegua), la doctora Sonia Guillén descubrió a, comienzos de la década del 90, decenas de entierros de perros en el contexto de la cultura Chiribaya, enclave Tiahuanaco en la costa, pero no como ofrenda.

En el caso de Pachacámac, Cornejo dijo: “Suponemos que eran ofrendas relacionadas con contextos funerarios, aunque no sabemos si estaban relacionadas con personajes importantes o con ciudadanos comunes. Debajo de uno de los perros se encontró el fardo de un recién nacido”.

La directora del Museo de Sitio de Pachacámac, Denise Pozzi-Escot, manifestó que no sería extraño pensar que los perros hayan sido sacrificados por los peregrinos antes de acceder a la zona sagrada del santuario.

El veterinario del Santuario Histórico de Pachacámac, Enrique Angulo, atribuyó el buen estado de conservación de los cuerpos a la sequedad del ambiente y al tipo de suelo.

Hallan 50 chullpas preíncas en el Cusco

Arquélogos ubicaron los vestigios cuando investigaban la profanación de tumbas en en la provincia de Chumbivilcas.


Cuando se investigaba la profanación de tumbas, arqueólogos de la Dirección Regional de Cultura de Cusco hallaron 50 chullpas que fueron construidas durante las épocas preínca e inca. Las torres funerarias se ubican en las zonas más altas de la cuenca del Livitaca, en la provincia de Chumbivilcas.
El hallazgo se encuentra en un lugar de difícil acceso conocido como Chinisiri, en la comunidad de Cora. Los expertos comenzaron a indagar en la zona a fines de octubre, tras la detención de un huaquero y dos mujeres que vendían dos momias de niños en el Cusco.
El arqueólogo José Carlos Silva, director de Investigación y Catastro, indicó que las chullpas están dentro del complejo de Chinisiri y que podrían pertenecer a la etnia Cana e Inca, que residían en las provincias de Canchis, Espinar, Canas y Chumbivilcas.
Casi en su totalidad, las tumbas –de gran tamaño y forma cilíndrica– han sido profanadas. Sin embargo, algunas aún se mantienen intactas. El especialista indicó que en 2007 se enteró de la existencia de la zona arqueológica, que no es declarada hasta el momento Patrimonio Cultural.